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Reseña · Si supieras...



Opinión

Kristan Higgins es para mí como un bálsamo para las heridas. Siempre que leo un libro suyo lo hago con ganas y me deslizo fluidamente sin darme cuenta por cada una de sus líneas. Tiene una forma de escribir muy dulce y elegante, pero a la vez tiene mucha chispa, y eso me encanta. En Si supieras... volvemos a encontrarnos con una historia muy humana y real, la historia de dos hermanas muy diferentes entre sí y que se enfrentan a dos momentos de sus vida totalmente opuestos.

Jenny es diseñadora de trajes de novia. Su paciencia para tratar a sus clientes es infinita, y más teniendo en cuenta cómo le fue a ella en su matrimonio. Divorciada desde hace año y medio ahora tiene que ser testigo de cómo Owen, su ex marido, ha rehecho su vida con una preciosa mujer y está a punto de ser padre. Aún no sabe qué es lo que pasó con su matrimonio, ya que ella no fue consciente de que no estuviera funcionando hasta que él no le pidió la separación. Ahora siente que tiene que tomar otro rumbo en su vida y dejar atrás la ciudad de New York, comenzando una nueva etapa en Cambry on Hudson, pueblo que la vio nacer y crecer. Allí se establece nuevamente cerca de su hermana y su madre, y pone en marcha una nueva tienda como diseñadora llamada The Bliss. Todo parece ir bien, e incluso tiene la suerte de alquilar un precioso apartamento cuyo vecino de abajo es un guapo profesor de piano. Aunque él le atrae ella sospecha que oculta algo en su mirada, y no sabe si es buen momento para comenzar ninguna historia complicada.


Rachel está felizmente casada con Adam y es madre de tres preciosas hijas. Su felicidad aumenta con el regreso de su hermana a su localidad, aunque tiene momentos en los que se viene un poco abajo por la gran responsabilidad que conlleva criar a tres niñas pequeñas. Toda su vida da un giro radical en el momento que descubre algo que no sabía de su marido, cosa que le hará plantearse si la vida que tiene es la que realmente quiere o no.

Ambas hermanas son totalmente distintas entre sí, Jenny es abierta y dicharachera, mientras que Rachel es más tímida y comprometida con el bienestar de su familia. Ambas me han encantado por separado, y he disfrutado viéndolas luchar a su manera contra sus propios problemas y miedos, pero contando siempre de algún modo con el apoyo incondicional de la otra. Kristan sabe perfectamente cómo definir a sus personajes y siempre nos deja muy claro la forma de ser de cada uno. También he disfrutado con el personaje de Leo y con la madre de ellas que es un tanto especial.


—¿Estás desnudándome con la mirada? —me pregunta.
—¿Qué? ¡No! Solo estoy... No estaba mirándote, ¿de acuerdo? Solo necesito la llave, pero el bobo del casero no ha llegado todavía.
—Tienes delante al «bobo del casero».
Cierro los ojos, suspiro y después sonrío.
—Hola. Soy Jenny. La nueva inquilina.
—Leo. Mantén los ojos a raya, por cierto.
—Por favor, ¿me das las llaves?
—Claro. —Las tira sobre el techo del automóvil y yo las atrapo—. Bueno, ¿a qué venían esos gritos?
—Yo no los llamaría gritos, en realidad —digo.
—Oh, sí lo eran. Déjame adivinarlo. ¿Problemas con los hombres?
—Te equivocas.
—¿Exmarido?
—No. Quiero decir, sí, tengo uno, pero no, él no es el problema.
—¿Ha vuelto a casarse ya?
—¿Me ayudas a subir algunas cosas? —le pregunto, forzando una sonrisa. 
—Eso significa que sí. ¿Ella es más joven? ¿Una mujer florero?
Aprieto los dientes.
—Tengo que deshacer las maletas. Y no. Es catorce meses mayor que yo, pero gracias por preguntar.

Los diálogos son como siempre exquisitos ya que la autora crea escenas muy amenas, y muchas veces me saca una sonrisa con las cosas que se le ocurren. Da gusto leer autoras que escriben tan bien y tan bonito.

Con un punto más de drama que otras de sus novelas anteriores, todo el desarrollo es genial ya que va alternando las historias de ambas hermanas por capítulos. Tan solo me ha faltado un epílogo o algún capítulo más para que el cierre fuera perfecto, de ese modo creo que el final me hubiera resultado menos precipitado. Aunque la verdad es que como os digo la novela me ha gustado muchísimo.

Si supieras...,hace las delicias de todas aquellas que disfrutamos con las novelas de Kristan Higgins, pero también de todas aquellas que la lean por primera vez. La autora me demuestra nuevamente el motivo por el que se encuentra entre mis favoritas, y es que su pluma me atrapa y me regala historias que me dan muy buenos momentos. Es todo un placer poder desconectar con un buen libro cuando todo a tu alrededor hace tanto ruido. Deseando leer más de ella.


5 comentarios

  1. Tiene una portada muy bonita, pero no creo que sea un libro para mí.
    Gracias por la reseña, saludos :D

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  2. Hi!
    No me he estrenado con la autora pero no la descarto.
    Se nota que te gusta y eso anima a las que te seguimos. Preciosa entrada Du.
    Besitos.

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  3. Da gusto leer estas novelas; ya sabes que coincidimos totalmente, al cien por cien, con algunas autoras y esta es una de ellas.
    Leer libros que te llenen tanto, y disfrutarlos a tope es un gran regalo, para mí el mejor.
    Estaba deseando que lo leyeras, sabía que te iba a gustar tanto como a mí.
    Sobre el epílogo, toda la razón, la autora nos ha dado un portazo en toda la cara con ese final, me quedé como en espera, ¿ya? ¿ya está? ¿no hay más?... Hubiera rozado la perfección, pero bueno, con lo anterior ya lo habíamos disfrutado con creces.
    Muy buena reseña.

    Besos Naca ;)

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  4. Dunia,
    Puedes creer que hasta ahora yo nunca he leído ningún libro de esta autora, con todo el repertorio y buenas críticas que ha cosechado y yo nunca me he topado con alguno de sus libros. Mala mía!!!
    Pero este me lo apunto para ver si corrijo mis fallas jajaja.
    ¡Un beso!

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  5. ¡Hola, guapísima!

    Sólo he leído un libro de la autora y tengo que decir que me encantó, tengo muchísimas ganas de leer algo más de ella, así que sin duda me lo apunto para leerlo en cuanto pueda.

    Muchas gracias por la reseña!

    ¡Un besito!

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