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El legado del Imperio Romano.

Hace poco que he tenido la oportunidad de leer la novela Vindicatio, la cual  está ambientada principalmente en dos lugares que he tenido la suerte de visitar, como son Roma y Mérida.
Ambos son lugares en los que incluso a día de hoy podemos observar la onda huella dejada por la sociedad Romana.

Roma

Tuve la suerte de visitar esta preciosa ciudad hace ya bastantes años…Creo que corría el año 2001 cuando pude contemplar las maravillas de la ciudad del Amor.
No tengo ni que decir que Roma es una ciudad con un encanto especial. Se huele la historia en cada una de sus calles y tiene enclaves preciosos, tanto los que son de reciente construcción como los vestigios romanos más antiguos. 
Me gustó mucho lo bien empastados que están pasado y presente, haciendo de la ciudad un conjunto único. Los lugares que más me gustaron fueron:

Foro romano.

El foro romano me fascinó. Aunque la mayoría de los elementos están en ruinas, la conservación de algunos edificios y lo bonito del enclave, situado junto al Coliseo, hace de este lugar uno de los más bonitos de la ciudad, a mi parecer. Perderse entre sus construcciones y ver salas donde se reunía la Curia es algo inolvidable. Imprescindible.



El Coliseo.
¿Qué se puede añadir de un sitio que es el emblema de la ciudad? Es sin duda uno de los monumentos más visitados del mundo, y por tanto de los más conocidos. Su fama es bien merecida porque es un sitio precioso. Además tienes la opción de realizar la visita con una audio guía (previo pago junto con la entrada) con la cual tienes la oportunidad de conocer muchísimos detalles de la edificación: como estaba ubicado el público según su escala social, donde se encontraba el foso, por donde entraban los gladiadores y por donde salían los cadáveres… Una de las cosas que más me llamó la atención es que la parte del coliseo que falta es porque el mármol fue utilizado por la iglesia para la construcción de la Basílica de San Pedro. Para poder hacer uso de ese mármol, la iglesia tuvo que declarar el Coliseo edificio pagano y así tener vía libre para poder “desmontarlo”. La verdad es que aunque la Basílica es preciosa me parece horrible lo que se hizo, destruyendo así un pedazo de la historia. Sin comentarios…

Plaza Navona.
Esta plaza es de las más conocidas y transitadas de Roma. En el momento que la visité estaba ocupada por un mercadillo navideño, lo que le confería un aspecto aun más idílico. En esta plaza además encontramos uno de los puntos en los que discurre una escena del conocido libro de Dan Brown “Ángeles y demonios”. En una de sus fuentes es donde hunden a uno de los cardenales con el anagrama Agua, ¿Os acordáis?






El panteón de Roma.
Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad y que aún sigue en pie. Se diferencia de otros panteones en que su cúpula no esta cerrada. En el centro queda un círculo descubierto por el cual entra la luz, y la lluvia en los días de tormenta. En su interior se encuentran los sepulcros de importantes figuras como Rafael.



Monumento a Vittorio Emanuele II.
Este es un edificio que llama mucho la atención. Ubicado en la archiconocida Plaza Venecia (que es un caos circulatorio), este edificio de mármol blanco destaca por su majestuosidad.




Sus cambios de guardia, y las vistas desde su balcón principal hacen de este lugar una visita obligatoria.  Además se encuentra muy cerca del Coliseo/Foro Romano y de la columna de trajano. Una columna donde se encuentra tallada gran parte de la historia del Emperador Trajano y que es muy curiosa de ver.


La fontana de Trevi.
Otro de los monumentos más conocidos de Roma es la famosa fontana de Trevi. Esta fuente es toda una sorpresa…Tras verla en infinidad de películas y reportajes me la imaginaba inmensa, y si bien es una fuente grande, su enclave en una plaza bastante pequeña y saliendo de una pared, me dejó en shock. Tengo que decir que es una fuente muy bonita, y la sensación de verla en directo es similar a cuando ves la torre Eiffel. Es algo que has visto tantas veces en fotos o por la tele que se te hace extraño estar ante ella. De todos modos, es mucho más romántico verla en fotos porque allí la verdad es que se hacen bastante pesados los vendedores ambulantes que casi no te dejan ni ejercer tu derecho a tirar una moneda y pedir un deseo.


El vaticano.
Si bien yo no soy católica, si me gusta visitar los templos más conocidos de la Iglesia, y desde luego uno no puede irse de Roma sin visitar el Vaticano.
La plaza de San Pedro es majestuosa, con sus columnas y la basílica de San Pedro al fondo es digna de ver. Se puede ascender a la cúpula mediante una escalerita circular (previo pago y esperar una interminable cola) y las vistas dicen que son espectaculares. Yo no subí porque desgraciadamente tengo fobia a las alturas y todo lo que sea subir a más de un metro del suelo intento evitarlo. Y digo intento porque si tengo la ocasión de enseñaros en sitios en los que he subido ya veréis que alguna vez no he conseguido escapar. En este caso si lo hice así que me limite a visitar la Basílica por dentro que es espectacular con el baldaquino dorado, y la ruta por las tumbas papales. Incluso ese día tuve la “suerte” de ver al papa en su ventana dando un mensaje a los cientos de personas que lo escuchaban en la plaza (en aquel momento el Papa era Juan Pablo II). La única espina que me llevé de la visita fue que por ser festividad el museo del Vaticano se encontraba cerrado, y por tanto no pude visitar la Capilla Sixtina. Una pena.


El campidoglio.
Es una plaza cercana al foro romano en la cual se encuentran ubicadas muchas casas de familias nobles y edificios institucionales. Además desde el fondo de la plaza hay unas vistas espectaculares del foro romano y el Coliseo.

En la visita a Roma también me llevé algún fiasco como puede ser:

La plaza España.
Estaba acostumbrada a ver esta plaza engalanada con flores y la verdad es que cuando llegué a ella me lleve una desilusión. Llena de gente y sin flores pierde mucho y se convierte en una escalinata, bonita pero no tanto como la esperaba. La única cosa que me gustó es que desde arriba las vistas de la ciudad son preciosas.



La boca de la verdad.
Otro de los monumentos más “comercializados” de Roma es la Boca de la Verdad, que como dice su leyenda corta la mano de aquellos a quienes se les ocurre mentir con la mano dentro de su boca. Si bien el monumento en si es bonito, está situado en un lugar difícil de encontrar y bastante poco iluminado. Si que es curioso que la iglesia donde esta situada también sale en el libro de Dan Brown, pero es una iglesia tan lúgubre y oscura que casi no puedes apreciar nada de ella. 





Roma es sin duda una ciudad digna de visitar, ya que tiene muchos monumentos únicos (seguro que me he dejado muchisimos pero si no la entrada seria interminable), los paseos por sus calles comerciales o la plaza dei Popolo son un placer y además la comida es deliciosa. No dejéis de visitarla si alguna vez os surge la ocasión…Y si la habéis visitado decidme si estáis de acuerdo con lo que me pareció a mi.

Mérida.

En Mérida (Emerita Augusta) solo tuve la oportunidad de estar un día…y menos mal que solo fue uno ya que era pleno Agosto y se te pegaban hasta las suelas al asfalto.
El teatro romano es espectacular y caminar por él y sus inmediaciones es muy bonito. Si vais por Extremadura no dejéis de visitar esta ciudad cargada de historia, y que es patrimonio de la humanidad declarada por la UNESCO.

Tarraco.
En el libro también se nombra la ciudad de Tarragona (Tarraco) y que yo conozco bien por la cercanía. Si venís a Cataluña no dejéis también de visitarla, ya que su anfiteatro a pie de Mar es único, así como su muralla y su catedral. Además por la zona hay unas playas estupendas!



¿Habéis visitado estas ciudades? ¿Qué os han parecido? Si aún no lo habéis hecho os lo recomiendo, así como la lectura de Vindicatio, reseña aquí, que me ha inspirado para escribir esta entrada.