Autora: Elísabet Benavent
Editorial: Suma de letras
Género: Romance contemporáneo
Autoconclusivo
Sinopsis
Maggie vive en una isla y regenta una casa de huéspedes...
Maggie tiene un huerto y casi siempre va descalza...
Maggie no quiere recordar por qué está allí; duele demasiado...
Maggie ha renunciado al amor y es complicado explicar los motivos...
hasta que conoce a Alejandro...
y la calma da paso a una tormenta de sensaciones...
y a la posibilidad de que tal vez sí se puede empezar de nuevo.
Opinión
Abrir la primera página de un libro de @Betacoqueta es todo un acontecimiento, y yo lo hago con miedo. Miedo a sufrir, miedo a qué no me guste tanto, miedo a qué me guste demasiado, miedo al fin y al cabo... Pero no sé cómo lo hace que siempre consigue atraparme con su toque de varita mágica, y hacer conmigo lo que quiera durante toda la lectura. No iba a ser menos en el caso de Mi isla, una novela que ella misma ha dicho que ha tardado 5 años en sacar a la luz. Y no porque tardara eso en escribirla, sino que era una de esas historias a las que siempre iba cambiando cosas, y a la que no se atrevía a decir adiós y dejarla marchar. Menos mal que al final se ha decidido a entregárnosla, porque nuevamente vuelve a ser una historia desgarradora y que no te deja indiferente.
Maggie, Magdalena, se rompió por dentro hace un par de años. Su vida era un tren descarrilado, y tuvo que hacerse fuerte y coger las riendas nuevamente si quería reconducir su futuro. Para ello, dejó todo atrás y se fue a vivir a una tranquila isla en la que regenta una hospedería. Su día a día es sencillo, y se limita a atender a sus huéspedes, cuando los tiene, y a compartir tardes de costura con su única amiga, la señora Mercedes. Poco a poco ha ido encontrando esa paz interior que buscaba cuando llegó, y que tanta falta le hacía. No sabe si hizo bien al dejar su vida en pausa, justo cuando estaba en su mejor momento profesional, pero en su interior sabe que si no lo hubiera hecho todo hubiera ido a peor. Ella no lo sabe, pero su vida está a punto de sufrir un nuevo giro, y es que una no puede huir de su destino por mucho que se esconda en una desconocida isla. Alejandro entra en su vida casi sin apenas darse cuenta, y lo que empieza siendo una mera atracción, les llevará a vivir un amor intenso, dulce como la miel, y salado como las lágrimas.
Alejandro llega a la isla con la idea de pasar unos días alejado de todo. Su vida también le está pasando factura y necesita desconectar y meditar sobre lo que quiere hacer de ahora en adelante. En su profesión sufre mucho estrés y es el punto de mira de mucha gente, haciendo que sienta una gran presión sobre sus hombros. Una fallida relación ha terminado por minar la poca paciencia que le quedaba, y es esto lo que le conduce a la pequeña y tranquila isla, concretamente a una habitación en la rústica hospedería de Maggie. Al conocerla se siente algo desconcertado, ya que no sabe qué hace una chica como ella tan sola y regentando ese negocio. Ella es algo rara, camina siempre descalza, y luce vestidos tipo hippie todo el tiempo. A todas luces se ve que ella esconde más de lo que deja ver, pero cada vez que él siente que está a punto de acercarse a lo que ella realmente esconde en su interior, Maggie se encarga de alejarlo, y no de la mejor manera.
Juntos comenzarán una historia cargada de miedos y obstáculos, pero también llena de un amor intenso.
Ambos son dos personas con carácter fuerte, y no dudan en ningún momento en decirse lo mejor, pero también lo peor. La suya no es una historia fácil, ambos acarrean una pesada mochila a sus espaldas, y estas mismas mochilas serán las que se encargarán de llevarlos hasta el mismo fondo del océano de su amor. Lo que tendrán que descubrir es si pueden dejar estas mochilas y volver a la superficie sanos y salvos.
—Perdona, pero es que te lo tengo que preguntar… ¿qué reacciones esperas en mí? Creo que estás un poco ofuscado con esto. ¿Tengo que palidecer cuando pasas por mi lado? ¿Tengo que agitar un abanico cuando busque tu atención?
—No voy a contestar a eso. No me gusta discutir y cuando no tengo necesidad, lo esquivo y punto —dijo sin mirarme.
—Es curiosidad.
—No es curiosidad. Es hostilidad. Y solo voy a añadir que no voy a cargar con las consecuencias de las cosas que te hizo otro tío, ¿te enteras?
—¿Las cosas que me hizo otro tío? Pero ¡¡¿cómo te atreves a hablar de mi vida como si me conocieras?!! ¡No tienes ni idea! —le grité.
—¡Claro que no la tengo! ¿Cómo la iba a tener? ¡Eres la tía más rara con la que me he cruzado en la vida, chata!
—A mí no me ha hecho daño ningún tío —refunfuñé entre dientes.
—Pues te lo debes de haber hecho tú misma. Fuerte y a menudo porque estás en carne viva.
No sabia qué esperar de Mi isla, pero nuevamente Elísabet hace una cosa que me maravilla siempre. Te plantea una historia que en principio podría ser, o parecer sencilla, pero que a medida que avanza la novela ves que de sencilla no tiene nada, pero ya no hay vuelta atrás. Yo suelo compararla con una flor carnívora... te atrae con sus colores y su belleza, piensas que no pasará nada, pero una vez que estás dentro, esta se cierra y te quedas atrapada en su interior. Estás perdida, y solo te queda sufrir si quieres seguir adelante.
La historia de Maggie y Alejandro podría quedarse en la típica historia de chica con problemas en el pasado, encuentra a chico guapo, ambos se lamen las heridas, y son felices y comieron perdices. Pero Elísabet no sabe hacer eso...Ella coge la historia como si fuera una cuerda, y comienza a hacerle nudos y retorcerla, haciendo que lo que en un principio parecía sencillo, se convierta en una historia intensa, potente, sin medias tintas y desgarrante. La autora no tiene ningún miedo en coger sus personajes y abrirlos en canal, mostrándonos su mejor y peor parte. Esto es sin duda, lo que que más me gusta de la autora.
Esta es la historia más "seria" de la autora. En esta novela no encontramos momentos hilarantes, o amigas que nos saquen una carcajada. La forma de expresarse de Elísabet ya es de por sí una gozada y te saca algunas sonrisas, pero la historia personal de Maggie, hace de ella una protagonista muy especial y que no se parece en nada a todas las anteriores. Lo que le ocurre a Maggie es algo muy real, algo que en nuestra vida actual puede pasar, y es que a veces no nos damos cuenta de cómo de rápido va la vida, y que hay veces que debemos detenernos para poder mirar en nuestro interior y volver a descubrirnos.
Quiero destacar además de esta novela, su precioso y original prólogo, así como su epílogo. Ambos son un inicio y un broche perfectos para esta novela.
Mi isla es una historia que he disfrutado al 100%, y que me ha hecho estar con el corazón en un puño. Los diálogos entre Maggie y Alejandro te dejan en carne viva, ya que ambos son fuego puro. Una novela con la que la autora nos vuelve a mostrar una historia cruda, y que nos deja unos mensajes muy profundos durante la lectura. Elísabet tiene un don contando historias, no tiene límites, no tiene miedo, no tiene vergüenza. Elisabet es una crack, no hay más.